La misión principal de la Iglesia es la evangelización, que implica ofrecer a la humanidad el mensaje y proyecto de salvación, con todas sus implicaciones en la promoción humano-cristiana y la liberación integral. Por lo tanto, la pastoral auténtica, como expresión práctica de la evangelización, está siempre relacionada con aspectos vitales y concretos de la fe en la vida diaria y en la historia.
Teológicamente hablando, la pastoral es el esfuerzo de la Iglesia por comprender y fomentar el Reino de Dios en la sociedad, a través de la praxis de Jesús.
La estructura pastoral de la diócesis de Jericó, adecuada al plan Diocesano de evangelización, tiene como pilares las cuatro dimensiones de identidad y evangelización, a saber: Kerigma, Koinonía, Liturgia y Diaconía. Estas dimensiones están iluminadas por los documentos del Concilio Vaticano II: Dei Verbum, Lumen Gentium, Sacrosantum Concilium y Gaudium et Spes.
Cada dimensión se fundamenta en un documento del magisterio que actúa como guía, así como en un marco doctrinal que establece los puntos de referencia esenciales para el conjunto de principios, creencias, valores y directrices que orientan tanto la acción como el pensamiento de la pastoral diocesana. Este marco ofrece una base teórica y conceptual sólida que sustenta las decisiones y acciones en ese contexto específico.
Cada dimensión se fundamenta en un documento del magisterio que actúa como guía, así como en un marco doctrinal que establece los puntos de referencia esenciales para el conjunto de principios, creencias, valores y directrices que orientan tanto la acción como el pensamiento de la pastoral diocesana. Este marco ofrece una base teórica y conceptual sólida que sustenta las decisiones y acciones en ese contexto específico.
Para facilitar el trabajo y la coordinación dentro de la diócesis, cada dimensión pastoral tiene un Delegado Diocesano o episcopal en dependencia de la Vicaría de Pastoral.
La misión principal de cada delegado es: coordinar todo lo relacionado con la dimensión a su cargo junto con los animadores diocesanos de las áreas de la pastoral que le corresponden.
Las principales FUNCIONES de los cuatro delegados son:
En comunión con la iglesia regional y nacional existen las animaciones diocesanas, antes llamadas delegaciones o vicarías pastorales. Son confiadas a un sacerdote, consagrado/a o fiel laico. Como su nombre lo indica, se enfocan de manera más específica en ciertas acciones pastorales importantes dentro de la diócesis, siempre en coordinación con el delegado diocesano del área que le corresponde.
“Es necesario pensar en el futuro que nos espera… Es preciso aprovechar el tesoro de gracia recibida, traduciéndola en fervientes propósitos y en líneas de acción concretas. Es una tarea a la cual deseo invitar a todas las Iglesias locales… Es especialmente en la realidad concreta de cada Iglesia donde el misterio del único Pueblo de Dios asume aquella especial configuración que lo hace adecuado a todos los contextos y culturas”
(NMI 3)
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