Ingreso al Noviciado canónico en la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara
El pasado 2 de febrero, se vivió un momento de profunda alegría para la vida consagrada con la Ceremonia de ingreso al Noviciado canónico de la postulante Hermana Luz Myriam Cardona Velásquez, en la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara.
La celebración fue presidida por el padre Héctor Jaime Agudelo Castillo, Animador Diocesano para la Vida Consagrada, quien acompañó este paso decisivo dentro del camino vocacional de la nueva novicia, signo vivo de entrega, fe y amor radical a Dios.
Esta es, sin duda, una gran noticia para la comunidad de las Hermanas Clarisas, pues una mujer que responde con libertad y valentía al llamado del Señor, asumiendo su vocación como proyecto de vida, se convierte en un testimonio luminoso en medio de nuestra sociedad actual, marcada por la fragilidad de los compromisos y la inmediatez. Optar por consagrar la vida a Dios es hoy una decisión profundamente contracultural y esperanzadora.
Felicitamos con alegría a la Hermana Luz Myriam, a su familia y a toda la comunidad de las Hermanas Pobres de Santa Clara, agradeciendo a Dios por su sí generoso y confiado.
Así mismo, compartimos con gozo que otra joven ha iniciado su proceso de discernimiento vocacional. Los invitamos a orar por ella y por todas las mujeres que sienten en su corazón la inquietud vocacional, para que, con valentía y fe, puedan responder al llamado que Dios ha sembrado en su vida.
Que es la Orden de Santa Clara
La Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara, conocidas como Clarisas, es una orden contemplativa femenina fundada en el siglo XIII por Santa Clara de Asís, discípula y compañera espiritual de San Francisco de Asís. Nacida en 1212, la Orden se caracteriza por una vida centrada en la oración constante, la pobreza evangélica, la fraternidad y la contemplación, como respuesta radical al Evangelio.
Las Clarisas viven en clausura, ofreciendo su vida como intercesión silenciosa por la Iglesia y el mundo. Su espiritualidad se apoya firmemente en la Regla de Santa Clara, aprobada por el papa Inocencio IV en 1253, donde se expresa el ideal de una vida sencilla, confiada totalmente en la providencia de Dios y sostenida por la Eucaristía.
El Monasterio de Santa Clara en Jericó, Antioquia
El Monasterio de Santa Clara de Jericó es un signo vivo de la presencia orante de la vida contemplativa en la Iglesia local. Desde allí, las Hermanas Clarisas sostienen con su oración constante la misión evangelizadora de la Iglesia, acompañando espiritualmente a las familias, sacerdotes y fieles del territorio diocesano y más allá.
Hermanas Clarisas de Jericó fundaron su monasterio el 24 de junio de 1915, cuando cinco hermanas llegaron desde el Monasterio de Pamplona, España, bajo la dirección de la Hermana Susana Cabal, originaria de Francia.
El convento, dedicado a Santa Clara de Asís, fue construido con aportes de la comunidad jericoana, quien también donó el terreno. Desde su fundación, el monasterio ha sido un centro de oración, silencio y contemplación, viviendo bajo clausura estricta, con solo una monja autorizada para el contacto con el mundo exterior.
Este monasterio se ha convertido en un faro espiritual para Jericó y la región, recordando que la Iglesia se edifica no solo con la acción pastoral visible, sino también —y de manera fundamental— con la entrega silenciosa de quienes han consagrado su vida totalmente a Dios.
🙏 La vida contemplativa es un tesoro para la Iglesia y un testimonio elocuente de esperanza y fidelidad.


