Los días 16 y 17, y posteriormente 20 y 21 de septiembre, se llevó a cabo el retiro espiritual “Un amor que sana, la fuerza que transforma”, un espacio profundamente significativo que reunió a diversas personas en búsqueda de sanación interior y encuentro con Dios.
Durante el retiro, los participantes vivieron un camino espiritual dividido en tres momentos:
- Reconectar con la propia historia y reconocer las heridas que ha dejado el desamor.
- Dejarse sanar por el amor incondicional de Dios, a través de la oración, la escucha de la Palabra, el sacramento de la reconciliación y tiempos de silencio personal.
- Vivir transformados para amar y servir, redescubriendo que cuando Dios toca el corazón, es posible escribir una nueva historia de vida.
Uno de los momentos más intensos fue la liturgia del fuego y la adoración ante el Santísimo, en la que cada persona ofreció ante el Señor, de manera simbólica, las heridas y experiencias de desamor que cargaba, como gesto de entrega y apertura a la misericordia divina.
Este retiro fue una oportunidad para renovar la fe, sanar heridas profundas y dejarse transformar por el amor de Dios, que es más fuerte que cualquier dolor del pasado.
Agradecemos a todos los que participaron, colaboraron en la organización y acompañaron con su oración este bello camino de encuentro espiritual, de manera especial a los misioneros esposos Jhon Jairo Pareja y Miryam Martínez, a Stiven Bedoya y por supuesto al Pbro. Jhony Alexander Ceballos, Director de la Casa Lisiuex y vicario de Pastora de la Diócesis de Jericó.
“Por sus heridas hemos sido sanados.” (Isaías 53,5)





