La Diócesis de Jericó celebra 111 años con la posesión canónica del nuevo Rector del Seminario y la profesión de fe de sacerdotes del equipo formador.

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En el marco de la celebración de los 111 años de vida de la Diócesis de Jericó, este 29 de enero, se celebró una solemne Eucaristía presidida por el Obispo diocesano, en la que se realizaron importantes actos para la vida pastoral, formativa y administrativa de nuestra Iglesia particular.

Durante la celebración, el Padre Hidelber de Jesús Garzón tomó posesión canónica como Rector del Seminario diocesano, asumiendo oficialmente esta misión fundamental para la formación de los futuros sacerdotes.

Así mismo, el Padre Andrés Felipe Castaño Ossa, como nuevo Secretario, y el Padre John Fredy Quintero, como Ecónomo, realizaron la profesión de fe, conforme a lo establecido por la Iglesia para quienes asumen oficios en la iglesia Particular, en este caso en el seminario.

La Eucaristía contó con la presencia de los sacerdotes de la Curia, otros presbíteros de la Diócesis, la comunidad del Seminario Mayor, así como algunas familias, que acompañaron este significativo momento de comunión eclesial.

Con esta celebración, el Seminario diocesano inicia formalmente el nuevo año en el ejercicio pleno de sus funciones, confiando al Señor el camino formativo, pastoral y administrativo que se emprende bajo la guía del Obispo, al servicio del Pueblo de Dios.

En este aniversario 111, elevamos una acción de gracias por la historia, la fe y la misión evangelizadora de nuestra Diócesis de Jericó, pidiendo al Señor que continúe bendiciendo abundantemente su caminar.


¿Qué es la posesión canónica?

La posesión canónica es el acto mediante el cual un sacerdote, legítimamente nombrado por el Obispo, asume oficialmente un oficio eclesiástico, iniciando públicamente el ejercicio de la misión que la Iglesia le confía.

¿Qué es la profesión de fe?

La profesión de fe es el acto solemne por el cual un sacerdote manifiesta públicamente su adhesión a la fe de la Iglesia, comprometiéndose a custodiarla, enseñarla y vivirla fielmente al asumir un oficio eclesial.

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