La Diócesis de Jericó anuncia los nuevos nombramientos pastorales para el año 2026, como expresión de comunión y misión al servicio del Pueblo de Dios. Agradecemos a nuestras comunidades parroquiales e instituciones la acogida, el cariño y el respeto hacia nuestros sacerdotes. Encomendamos a Jesús Buen Pastor la nueva misión que hoy se les confía.
La Diócesis de Jericó, guiada por su obispo monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago, da a conocer a las comunidades parroquiales y a toda la familia diocesana los nuevos nombramientos y servicios pastorales que entrarán en vigor durante el año 2026, como expresión del dinamismo misionero y de la comunión que sostiene la vida de la Iglesia particular.
En comunión con la tradición viva de la Iglesia, estos nombramientos se comprenden desde el sentido profundo del ministerio episcopal y presbiteral. Como recuerda el Concilio Vaticano II:
“Según la tradición, entre los diversos ministerios que se ejercen en la Iglesia, desde los primeros tiempos ocupa el primer lugar el ministerio de los obispos, que, a través de una sucesión que se remonta hasta el principio, son los transmisores de la semilla apostólica” (Lumen Gentium, 20).
Y, en estrecha colaboración con el obispo,
“los presbíteros, constituidos en el orden del presbiterado, son colaboradores del orden episcopal para realizar adecuadamente la misión apostólica confiada por Cristo” (Presbyterorum Ordinis, 2).
Desde esta visión de Iglesia-comunión, monseñor Noel Londoño ha recordado que los movimientos pastorales y los ajustes en los servicios no responden a criterios administrativos rígidos, sino a la ley de la vida, de la misión y de la vitalidad de las comunidades, buscando siempre el bien del Pueblo de Dios. Se trata de un reajuste pastoral que alcanza a una parte del presbiterio, y que invita a todos a vivir estos cambios con fe, disponibilidad y espíritu eclesial.
Gratitud a las comunidades y a las instituciones
En este contexto, la Diócesis de Jericó agradece profundamente a las comunidades parroquiales, a las instituciones educativas, sociales y pastorales, y a todos los fieles laicos, la acogida, el cariño, el respeto y el acompañamiento brindados a los sacerdotes que han servido y a los que ahora reciben una nueva misión.
Cada parroquia, cada comunidad rural y urbana, ha sido un espacio de aprendizaje mutuo, de santificación cotidiana y de anuncio del Evangelio. La cercanía del pueblo fiel ha sido, y sigue siendo, un signo concreto del amor de Dios que sostiene el ministerio sacerdotal.
Encomendados a Jesús Buen Pastor
La Diócesis encomienda a Jesús Buen Pastor la nueva misión confiada a cada presbítero y diácono para que, allí donde sean enviados, sirvan con corazón disponible, espíritu misionero y profunda comunión eclesial, integrándose a los equipos pastorales locales y caminando junto al pueblo que se les confía.
Que María Santísima, Madre de la Iglesia, acompañe este nuevo tiempo pastoral y fortalezca la unidad, la esperanza y la alegría de servir en la Diócesis de Jericó.

