
El Reino de Dios se Vive, Documento guía: LUMEN GENTIUM
Marco Doctrinal de la dimensión pastoral de Koinonía a partir del plan diocesano de Pastoral.
En nuestra visión de la Iglesia para los próximos años en nuestra Diócesis, aspiramos a una comunidad eclesial que refleje y viva el misterio de la comunión, encontrando en la Trinidad su fuente, modelo y meta. Esta Iglesia no es «clericalista», sino que promueve la espiritualidad de comunión y participación como principio educativo fundamental en todos los ámbitos de formación y vida cristiana.
Por ello se propone este marco teórico de referencia al sacerdocio común para las acciones pastorales relacionadas con la comunión en la Diócesis de Jericó.
En primer lugar, visualizamos una Iglesia que acompaña y fortalece a cada familia, reconociendo en ella la primera comunidad eclesial donde se transmiten los valores fundamentales de la fe cristiana. Aquí, los padres son los principales educadores en la fe de sus hijos, guiándolos a través del ejemplo y la enseñanza hacia un auténtico discipulado misionero.
Además, aspiramos a una Iglesia que revitaliza las parroquias a través de la formación de Comunidades Eclesiales, inspiradas en el modelo de las primeras comunidades descritas en los Hechos de los Apóstoles. Estas comunidades contribuyen a la renovación de cada parroquia, convirtiéndola en auténtica «comunidad de comunidades».
En este contexto, cada parroquia se concibe como una casa y escuela de comunión, donde los fieles tienen una experiencia tangible de Cristo y de comunión eclesial. Se promueve una pedagogía del encuentro que favorece la autenticidad y la unidad en la comunidad, desde la presencia activa del Obispo hasta la participación de los grupos apostólicos como puentes de servicio y comunión.
La Iglesia que soñamos impulsa una acción pastoral orgánica, animada por una variedad de carismas y ministerios que se orientan hacia un mismo proyecto misionero. Esto se refleja en la promoción de organismos de comunión y participación, como los Consejos Pastorales y los Consejos de Asuntos Económicos, animados por una espiritualidad de comunión misionera.
Además, nuestra Iglesia reconoce y valora la estructura pastoral, fomentando la participación activa de los laicos en las diversas instancias diocesanas y parroquiales. Se busca una Iglesia unida en participación y comunión, donde cada miembro encuentra su lugar y su voz en la construcción del Reino de Dios.
Por último, nos comprometemos en la oración, cultivo, custodia y formación de las vocaciones sacerdotales y religiosas, sin descuidar el acompañamiento de aquellos que responden al llamado del Señor en otros estados de vida. Esta Iglesia se caracteriza por su apertura al diálogo ecuménico y su compromiso con el amor fraterno, enriqueciendo su fe a través del encuentro con los hermanos de otras denominaciones cristianas.
Hace parte de esta Delegación diocesana las siguientes animaciones diocesanas:
Son sufragáneos de esta dimensión los grupos y apostolados parroquiales relacionados con:
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